La Guerra Civil española ni fue una guerra de liberación, ni una guerra santa, ni mucho menos una gesta heroica. Fue una guerra producida por una chapucero golpe de Estado que trataba de acabar con un gobierno legítimo salido de unas urnas democráticas.
No fue una guerra de liberación porque, sencillamente, no había ninguna revolución izquierdista. Había una difícil situación política, no distinta a la de otros países de nuestro entorno europeo. Los neofranquistas nos pintan la República secuestrada por la izquierda más extremista, cuando la realidad era que los extremistas fascistas también estaban causando óbitos y desmanes.
Aquí en Badajoz, de un suceso del que se ha hablado poco, es del intento de asesinato del gobernador civil, Miguel Granados Ruiz. El sr. Granados, acudió a Almendralejo a una función teatral. De regreso cuando volvía a Badajoz en su coche oficial, fue tiroteado por un grupo de falangistas de Almendralejo. El tiroteo se produjo a la altura de Solana de los Barros. Los tripulantes del vehículo salieron ilesos y no hubo que lamentar víctimas. El 18 de septiembre el diario Hoy publicaba un artículo donde el fascista Carlos Novillo --subjefe provincial de la Falange--, se jactaba del atentado y contaba como había huido escondido en el retrete del tren de Sevilla.
Entendemos ahora ese afán del sr. gobernador civil, Miguel Granados Ruiz, de abandonar Badajoz antes de que los fascistas tomaran Badajoz a sangre y fuego, dicen que el sr. Granados a quien temía era a las milicias "rojas". En realidad las milicias respetaron su vida, si hubiese permanecido en Badajoz, uno de los primeros en sufrir los rigores de la represión fascista, hubiera sido el sr. Granados.
De muchas formas se ha intentado justificar el golpe militar-fascista, una de las excusas --ya en deshuso-- es la de la revolución que estaba preparando la izquierda revolucionaria. Los más extremistas esgrimen que se estaba preparando una revolución bolchevizante. Falso de toda falsedad. El caso es quién está de acuerdo con esas tesis, también dice esto otro:
(...) el mismo 18 de julio pudieron llegar a Sevilla trece legionarios de la V Bandera, que mandados por el teniente Gassol, que bien pueden ser equiparados a los trece de la Fama de mi paisano Francisco Pizarro, se pusieron inmediatamente a la órdenes del general Queipo de Llano que con gran astucia los hizo circular por diferentes sectores de la ciudad haciendo creer a los marxistas que su número era mayor.Estos trece hombres establecieron la cabeza de puente, tras hacerse con Sevilla, para que llegaran más efectivos a Jerez y Tablada.
Esa es una de las estupideces más grandes que se han contado sobre la Guerra Civil. Cualquiera que escuche esa "gesta", aunque no sepa nada de la historia de la Guerra Civil, no se la creería. La capital hispalense era conocida como Sevilla la "Roja", es más, el triángulo formado por la Puerta de Osorio, la Macarena y la zona de los Capuchinos era una zona de gran implantación obrera conocida como el Moscú sevillano. ¿Si estaban armados preparados para la revolución? ¿Cómo explicamos que 13 soldados montados en 3 camioncitos de la CAMPSA atemorizaron a cientos o miles de peligrosos revolucionarios? La mentira es la bandera del neofranquismo.
No había ninguna revolución, ni 13 soldados dando vueltas en tres camiones mantuvieron a raya a los obreros antifascistas, los obreros serían pobres pero no gilipollas. La historia es otra. Si queremos saber que pasó podemos recurrir al libro de Francisco Espinosa, Guerra y represión en el sur de España, pags. 134 y 169. Gracias a documentación inédita sabemos que pasó y los nombres y apellidos de los que participaron en la dominación de Sevilla.
Francisco Espinosa nos contaba en la presentación del libro que por mucho que desmontaran la leyenda de Queipo en ciertos círculos sevillanos preferían seguir "tragándose" la falsa historia sobre Queipo de Llano. Uno de los neofranquistas que con más ahínco a defendido la tremenda estupidez sobre la dominación de Sevilla es el periodista Nicolás Salas:
Queipo de Llano organizó un “carrusel” continuo por las principales calles liberadas de Sevilla, mientras él utilizaba la radio para informar, exultante, que “todo el Ejército de Africa” estaba ya tomando los barrios sevillanos y además se aprestaba a salir en socorro de los pueblos que estaban dominados por las milicias frentepopulistas. Y luego, a liberar Madrid... La realidad es que el “carrusel” de tres o cuatro camiones de Campsa, en sus primeras giras urbanas sólo llevó a los cuarenta legionarios y algunos soldados voluntarios, a los que luego se sumaron por la tarde otros camiones cargados de regulares. Legionarios y moros lanzaban gritos de júbilo a su paso por las calles, levantando los fusiles. Y la genialidad de Queipo de Llano logró su objetivo. Los ciudadanos escondidos en sus casas vieron pasar los camiones y creyeron que era verdad que el Ejército africano estaba en Sevilla. Quién se iba a fijar en que los camiones, los legionarios y los moros eran siempre los mismos...No, nadie, nadie se iba a fijar que siempre eran los mismos camiones. Cinco camiones con los mismos soldados y nadie se dio cuenta de que siempre eran los mismos. En los años treinta además de analfabeta la población era deficiente mental. Deficientes mentales son los que se tragan estas "tarugadas". Una semana tardaron en "conquistar" Sevilla. Si los leales sevillanos hubiesen sido tan temerosos del ejército africano, como cuenta Salas, no se hubieran producido combates.