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| Puigdengolas a caballo |
¿Porqué se habla de tantas deserciones antes de la toma de Badajoz? Primero hay que imaginarse el caos reinante: había muchos militares en la plaza pacense que de buen grado se hubieran revelado contra el Gobierno. No pudieron hacerlo al fracasar la intentona golpista en Badajoz. Según nos cuentan una cantidad considerable de militares no estaban por la labor de enfrentarse a la columna de la muerte,. por lo cual, hacían poco, o ningún esfuerzo para batir al enemigo.Para colmo, las milicias estaban totalmente verdes en el arte de la guerra, o al menos así eran vistas por los militares profesionales. También hay que tener en cuenta que las columnas que venían masacrando -cual caballo de Atila- la poblaciones por donde pasaban estaban formadas por la élite del ejército español, por eso tanto empeño en pasar a los moros y legionarios a la península. Los moros y legionarios estaban curtidos en las batallas rifeñas, y los milicianos las armas las usaban para cazar conejos. La desigualdad era latente. Así que la mejor opción que verían muchos para salvar el cuello era pasar a Portugal. Según se pudo leer en el ABC madrileño, los militares devueltos en el Nyassa fueron: el coronel Puigdengolas, 1 coronel de infantería,10 jefes de varios cuerpos y 130 carabineros. Por lo visto hubo una epidemia de cobarditis aguda esos días. Los civiles varones -según el ABC- se contaban en un número de 1.000. ¿Esto es prueba de los pocos defensores que quedaron en Badajoz para su defensa?, evidentemente no, no todo el mundo que buscara refugio en Portugal tendría porque ser miliciano.
Los papeles de Puigdengolas que envió a su familia hablaban de casi inexistencia de defensores. Es más si leemos detenidamente sus (des) memorias las murallas eran un páramo donde casi no habían gentes armadas. En los papeles del coronel el número de milicianos armados que quedaron en Badajoz fue de 275 ¿?, 200 carabineros y unos 100 soldados. Sumemos. 575 hombres armados de los cuales 300 eran profesionales enfrentándose con la élites del ejercito africanista.
En la pag. 303 del libro hay una contradicción:"el asalto a la ciudad había resultado victorioso casi de milagro". El milagro hubiera sido que con tanto traidor suelto, con tanto miliciano y soldados huyendo a Portugal, no hubieran podido entrar. El cuartel de Menacho fue abandonado, una vez desierto, Castejón pudo hacerse de el sin mayor dificultad. Pero si hasta les abrieron las puertas para que entrases como "mateo por su casa".
Nuestra opinión es que hay que tomarse críticamente los papeles de Puigdengolas. Dice Hector Alonso García que las memorias del coronel no pertenecen a la propaganda de guerra porque fueron redactadas exclusivamente para su familia, con lo cual debiera ser sincero por necesidad. Fallo, error. Precisamente pudiera estar justificándose ante su familia, estaba detenido en Portugal y no sabía si su vida estaba totalmente a salvo. Sino contaba con defensores mi salida de Badajoz estaba justificada.
En otro libro editado también por la Universitat de Valencia, Francisco Espinosa nos hace una reflexión sobre el Coronel :
A partir de cierto momento da la sensación que el objetivo del coronel Puigdengola no es otro que justificar su huida. De ahí su insistencia en decirnos una y otra vez, antes de partir a la frontera, no dejó de revisar hasta las 3 de la tarde, las posiciones y defensa de la ciudad, encontrándolas totalmente vacía: "vuelvo a la muralla y nadie". De creer al coronel, habría que concluir que no hubo defensa alguna, y que por tanto no debió haber bajas en defensores y atacantes.Puigdengolas salvó la vida adentrándose en Portugal, pero poco tiempo después perdió la vida trágicamente. En Getafe intento reprimir -él solo- una desbandada de las milicias republicanas. No se le ocurrió otra forma que la de pegarle un tiro en un brazo a un miliciano y otro más a un capitán que ponía piés en polvorosa. La actitud de los milicianos no fue otra que cargar sus armas y descargarlas en el desdichado cuerpo de Puigdengolas. Esta es la versión de Ángel Lamas Alosnso un militar que cuando tuvo la mínima ocasión se pasó al bando faccioso, por lo cual debe ser puesta en cuarentena necesariamente. Sánchez del Arco en el ABC también dio la misma versión,.qué por arte de magia se enteró a los pocos días del trágico suceso. Es posible que esta versión sea falsa y solo pertenezca a la batalla de la propaganda. El relato de Ángel Lamas Alosno fue publicado en 1972 en un relato que llevaba por título, Unos y otros. Y es cuanto menos sospechoso. Hector Alonso García critica a Reig Tapia por no ser crítico con las fuentes primarias, vemos que ese mismo problema lo acusa el doctor en historia . Cuesta creerse que el coronel fuera tan descerebrado e hiriera y matara a dos de sus subordinados sin contar con el apoyo de nadie. Otra de las tantas mentiras que nos quieren colar. Por eso prefiero la versión del profesor Marroyo. Puigdengolas murió en extrañas circunstancias








